divendres, 4 de maig de 2012

Hay Siempre Un Sentimiento Muerto En Un Corazón Roto

Como si de una venganza de cínicos se tratase, había comprobado que mi corazón era divisible por la mitad. Y luego por la mitad de la mitad. Y después por la mitad de la mitad de la mitad. Y así infinitamente, Pero de lo que nadie me había advertido es que cada vez que lo dividimos, los sentimientos que puede albergar nuestro corazón son más pequeños.
Siempre que me he enamorado he querido con todo el corazón, sí, pero con todo el corazón que me quedaba.Esa es la parte que nunca nadie me preguntó. Me quieres, si, PERO CON CUANTO?

"Que la muerte te acompañe"
Risto Mejide 


dimecres, 2 de maig de 2012

Chico NO conoce a chica

Chico no conoce a chica. Así empiezan realmente casi todas las historias de amor. Y así suelen permanecer, con suerte, durante mucho tiempo. De hecho, la mayoría de relaciones se acaban precisamente cuando chico conoce chica, o viceversa.
Frente a un amor aristotélico y empírico, basado en la observación, el dato y la experiencia, la vida se encarga de enseñarnos que cualquier amor que se precie comienza siendo, de algún modo u otro modo, intuitivo y, por lo tanto platónico.
Frases como "tenemos mucho en común" o "eres todo lo que siempre busqué" se han convertido en expresiones aceptadas y populares, pero no por ello dejan de ser tramposas, engañosas y falsas.
Nos han vendido un amor por secuencias solo de seducción que juntas jamás duran más de noventa minutos La vida dura algo más que noventa minutos.Para bien y para mal.
Y la verdad es que las cosas no se rigen por ese metraje. Las decisiones más trascendentales y maravillosas de esta vida funcionan pura y simplemente por intuición. Luego las racionalizamos, las convertimos en modelo y, lo peor, tratamos de replicarlas. Pero no es así. El azar es a los hechos lo que la intuicion es a las personas. Una fuerza incontrolable que domina y zarandea nuestras vidas, las hace imprevisibles y, por suerte, algo interesantes, pero que, afortunadamente, escapa a la razon.
si tuviera que envidiar algo, sería la juventud, pero no entendida como la belleza ni como energía potencial, ni siquiera como falta de experiencia, sino mas bien como primer momento de nuestras vidas en los que se impone una verdadera dictadura de la intuición.
A partir de ahí, no hacemos más que cagarla.





Señores, he vuelto.